Universidad Aut—noma de Nuevo Le—n. MŽxico.
RESUMEN (ABSTRACT)
El estado de Nuevo Le—n con 64,555 km2 se localiza en una zona de transici—n
entre los reinos biogeogr‡ficos Ne‡rtico y Neotropical lo que determina la
existencia de una rica y compleja biodiversidad; siendo considerado uno de los
Estados de la Repœblica Mexicana m‡s vanguardista por su desarrollo industrial,
tecnol—gico e infraestructura, sin embargo, ha tenido un crecimiento desordenado,
pues en el ‡rea metropolitana de Monterrey (AMM) cuya extensi—n representa el
1% de la superficie del Estado, vive el 87% de todos los neoloneses. Segœn el
Consejo Nacional de Poblaci—n en el lapso de una generaci—n humana, es decir
para el a–o 2030, Nuevo Le—n tendr‡ 1.04 millones de nuevos habitantes, 88% de
los cuales, vivir‡n en el AMM; lo que agudizar‡ sus ya de por s’ graves problemas
ambientales: escasez de agua, contaminaci—n, pŽrdida de ‡reas verdes,
hacinamiento, congestionamientos viales, inseguridad, etc. Actualmente, en Nuevo
Le—n existen 36 ‡reas naturales protegidas (ANP), cubriendo 467,164 hect‡reas lo
que representa el 7.5% del territorio estatal, en tanto que a nivel mundial y
nacional se protegen el 13% y 12%, respectivamente. A nivel regional, el
panorama no es mejor, pues los Estados vecinos superan por mucho a Nuevo
Le—n. Coahuila protege m‡s del 13% de su territorio con casi 2 millones de
hect‡reas en ANP; mientras que Tamaulipas destina m‡s del 10% de su extensi—n
a la protecci—n de la naturaleza, con cerca de 790 mil hect‡reas en ANP. Esto
significa que Nuevo Le—n est‡, por debajo de la media mundial, nacional y regional
en materia de ANP. Aunado a lo anterior, las actuales ANP de Nuevo Le—n no
cuentan con el personal e infraestructura suficientes para cumplir con su
importante compromiso de proteger el patrimonio natural de nuestro Estado. La
situaci—n de Nuevo Le—n en materia de conservaci—n es preocupante, pues el
Parque Nacional Cumbres de Monterrey representa el 37% de las escasas 467 mil
hect‡reas que se protegen legalmente en Nuevo Le—n bajo la figura de ANP,
encontr‡ndose bajo la tremenda presi—n antropogŽnica que ejerce el AMM. La
conservaci—n ecol—gica en Nuevo Le—n es una prioridad estratŽgica, incluso s—lo
desde la perspectiva de garantizar la producci—n de agua que permita la viabilidad
del AMM. Es por ello importante, contar con la participaci—n de todos los sectores
de la sociedad: gubernamental, acadŽmico y social que deben unir sus esfuerzos
en aras de implementar todas las estrategias legales, tŽcnicas, financieras y
log’sticas para proteger el patrimonio natural de Nuevo Le—n.