TransgŽnicos y gen—mica en agroalimentaci—n: el
futro que nos aguarda
Daniel Ram—n Vidal
Bi—polis SL
En el a–o 2003, tras un enorme esfuerzo de
investigaci—n pœblica y privada, se hizo pœblica la secuencia que conforma
nuestro genoma. Desde entonces es posible saber que genes se activan o
desactivan en respuesta a la ingesta de un determinado nutriente. A esta
disciplina se le denomina nutrigen—mica. TambiŽn es posible determinar las
diferencias genŽticas entre individuos que dan lugar a diferentes respuestas
nutricionales. Es la nutrigenŽtica. Adem‡s, cada d’a se secuencian nuevos
genomas de animales, plantas o microorganismos de relevancia alimentaria, como
por ejemplo el arroz, la levadura panadera, la bacteria probi—tica Bifidobacterium
bifidum o microorganismos pat—genos
responsables de toxiinfecciones alimentarias como Escherichia coli. Con ello es posible conocer sus genes clave
y definir estrategias de mejora cl‡sica o ingenier’a genŽtica, plantear
mecanismos de defensa frente a su patogenicidad o definir nuevas funciones fisiol—gicas. De esta
forma se construyen los llamados alimentos y cultivos transgŽnicos.
Hasta ahora la secuenciaci—n de genomas ha sido una
tŽcnica costosa en tiempo y dinero, pero en los œltimos a–os se han descubierto
nuevas tŽcnicas de secuenciaci—n masiva que permiten acelerar y abaratar los
costes de secuenciaci—n. Su aplicaci—n en alimentaci—n y nutrici—n est‡ m‡s
pr—xima de lo que muchos imaginan. Por ejemplo, recientemente se han llevado a
cabo proyectos de secuenciaci—n masiva en voluntarios humanos, determin‡ndose
que varios miles de cepas bacterianas distintas pueblan nuestro tracto
digestivo y que existen diferencias entre las poblaciones bacterianas de
individuos delgados y obesos, de individuos que padecen anorexia o, incluso, de
autistas. TambiŽn se pueden realizar estudios epidemiol—gicos que permiten
definir genes implicados en metabolopat’as de interŽs. Incluso es posible
determinar rutas metab—licas sobre las que actœan ingredientes funcionales o
probi—ticos.
Por todo lo expuesto podemos concluir que el
futuro de la genŽtica en la alimentaci—n es relevante. Cada d’a queda m‡s atr‡s
la Žpoca en que los tecn—logos de alimentos eran expertos en procesos
industriales. Se necesitan nuevos profesionales que entiendan la importancia de
la biolog’a celular y molecular y de la genŽtica en la bœsqueda de nuevos
alimentos con mejores propiedades y en la comprensi—n de como los alimentos
ayudan a mantener nuestra salud. Sin duda tambiŽn se precisar‡n nuevos
tecn—logos de alimentos con conocimientos en control autom‡tico de sistemas o
nanotecnolog’as que aporten mejoras en estas disciplinas cient’ficas. La
pregunta clave es: Àest‡ preparada una comunidad cient’fica tan conservadora
como la de los tecn—logos de alimentos y nutricionistas a recibir a estos
nuevos profesionales?